miércoles, 14 de julio de 2010

Me doy plazo hasta los treinta

Me doy tiempo hasta esa edad para verificar si mi alma está destinada a quedarse por aquí.
Si sigo arrastrando la misma maleta pesada, tendré que abrirla, sacar las mariposas de plomo y convertirlas en polillas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

O,....,O precioso, aveces los mejores relatos son los cortos!