jueves, 25 de febrero de 2010

3 de la madrugada, con las luces apagadas

A : ¿Por qué no crees en Dios?
L :  Porque no me recogió, aún cuando se lo rogaba.


En la oscuridad, siempre sale a flote la verdad.

martes, 23 de febrero de 2010

Amor de muerte

Cada vez que sus padres entraban a su cuarto y la veían durmiendo, siempre hacia la pared, nunca mirando hacia la puerta, su madre le acariciaba los cabellos, mientras repetía el nombre de su última hija. Le pasaba el brazo por los hombros y tocaba, con los dos dedos, su cuello para tomarle el pulso. A diferencia de su padre, que solo atinaba a cerrar la puerta para darle final.

sábado, 20 de febrero de 2010

¿Sábado de verdades?

Ninguna persona es enteramente feliz. Es solo un estado pasajero. En cambio, la tristeza está siempre ahí, al acecho; esperando a que la primera termine de manifestarse para apoderarse de tu estado de ánimo. La tristeza posee varios niveles, pero, en esencia, es lo mismo. Sólo una persona que se miente (y de qué manera) a sí misma puede ser feliz. Para ellas, mientras más se mientan, la caída será más precipitosa. Para algunos, me incluyo, la tristeza se puede convertir en ansiedad. Ése es el estado más peligroso. Te lleva a lugares insospechados, fríos, crudos, donde habitan los pensamientos más desesperados; ésos que quieren salir a respirar en la oscuridad, mientras tú te ahogas en ellos. El truco para soportarlos es seguir respirando. Saberlos llevar y esperar no fracasar en el intento.
Estamos solos aquí y nadie nos ayudará.